Claves para entender el desmesurado aumento de coste de los fletes marítimos de Asia desde principios de enero y sus consecuencias

Cómo puede ocurrir que el coste del flete de un contenedor desde un país asiático se haya incrementado en casi un 600% en tan solo unas semanas. A quién beneficia dicha situación y cómo afectará a los clientes finales. Las perspectivas de futuro no son muy halagüeñas a corto e incluso medio plazo aunque por otro lado, ¿podría ser el inicio de un nuevo ciclo productivo a nivel mundial?

Desde el año 19 se venía observando una cierta escasez de equipos (contendores) a nivel mundial, con la llegada de la pandemia a principios del 20, se produjo un parón del tráfico de mercancías a nivel mundial lo que llevó a las navieras a suprimir entre un 30% y un 40% de capacidad de carga (es decir de barcos disponibles).

Con la llegada del verano el comercio mundial comenzó a recuperarse y fue cogiendo ritmo hasta que a finales del 20 la situación se colapsa ya que las navieras no aumentan la oferta de capacidad de carga y los puertos asiáticos se van llenando de contendores en las terminales, sin posibilidad de ser cargados por falta de espacio.

Al no haber retornos de contenedores, esto ha ido haciendo imposible conseguir un equipo vacío disponible en muchos puertos del mundo, mientras que otros puertos, principalmente asiáticos, se encuentran colapsados.

En esto que aparece nuestro refranero con el famoso “a río revuelto…, ganancia de pescadores”, es decir, las navieras aprovechan la coyuntura mundial de escasez de equipos y de oferta de carga para imponer un monopolio de precios totalmente fuera de mercado. Fletes que han pasado de 2.500 USD a cerca de 13.000 USD en tan solo unas tres semanas.

Los fabricantes asiáticos han seguido con su ritmo de fabricación, pensando que esto era más un problema de occidente que propiamente suyo, sin tener en cuenta que si los clientes no pueden cargar los contendores por no ser rentables y por falta de espacio de carga, el paso siguiente es la anulación de pedidos futuros produciendo un serio perjuicio a la economía de esos países ya que como todos sabemos las compras a esos países se suelen hacer con acuerdos de pago contra B/L y si no hay embarque, no existe el B/L y por tanto no cobran.

Un proveedor chino me reconocía esta semana que tenían cerca de 65 contenedores de mercancías en sus instalaciones esperando para poder ser cargadas.

Mientras tanto las navieras haciendo su agosto en pleno invierno, “el que lo quiera que lo pague”.

Cuáles son las previsiones a corto. Pasado el año nuevo chino, es decir mediados de febrero, alguna naviera va a reincorporar algún portacontenedores de gran capacidad que servirá para aliviar en cierta medida la situación.

Las navieras también son conscientes que estos precios desmesurados, impiden que ciertos productos puedan ser transportados ya que el flete cuesta el doble o más que la propia mercancía. Esto unido a la presión que están ejerciendo algunos gobiernos asiáticos como el chino o el japonés, hace pensar que se vaya derivando hacia una bajada de precios a corto plazo.

El problema es que esa bajada se estima que no volverá a cuotas de tiempos pasados, sino que se estabilizará en torno a los 5000/6000 dólares por contenedor lo que supondrá un encarecimiento de ciertos productos entre un 10% y un 15%, lógicamente que repercutirá en el coste del producto que paga el cliente final.

Con esta situación no nos queda más que esperar un encarecimiento inmediato de muchos bienes producidos e importados desde Asia (textil, calzado, pequeña maquinaria, bienes de consumo, informática…etc.).

Por último, creo que podría ser un buen momento para la reapertura de algunos sectores manufactureros europeos a medio plazo ya que este encarecimiento de costes de transporte unido al sistemático aumento de salarios en el continente asiático, han reducido bastante la brecha competitiva de la que disfrutaban estos países manufactureros. Sólo debemos dejar pasar unos meses para poder ir confirmando si esto se produce o no, aunque yo me atrevo a vaticinar que las aguas discurrirán por esos cauces dentro de unos meses.

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